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jueves, 29 de noviembre de 2007

Después de Años en Limbo, Más Inmigrantes Arrestados Eligen la Deportación 'Voluntaria'
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New America Media, Reportaje, Camille T. Taiara, Traducido por Eduardo Stanley, Posted: Aug 07, 2006
Nota del Editor: Desaparecidos en América es una columna nueva dedicada a presentar casos de inmigrantes que han sido arrestados o deportados y cuyos casos ilustran aspectos injustos o inhumanos del sistema de inmigración y detención del Departamento de Seguridad Nacional. El primer reporte es sobre la historia de un ciudadano Sikh quien pidió ser deportado a la India, donde había sido torturado, en lugar de agonizar en detenido en California. Camille T. Taiara es editora de “Desaparecidos en América”, una serie de NAM sobre temas migratorios y de las libertades civiles después del 9/11.SAN FRANCISCO—El 30 de abril, agentes federales sacaron al reconocido abogado de los derechos humanos y nacionalista Sikh, Harpal Singh Cheema, de una carcel del condado de Yuma, le hicieron ponerse sus viejas ropas que usaba cuando fuera arrestado en 1997, y lo llevaron—sin turbante y descalzo—al aeropuerto Internacional de San Francisco. Sin poder llamar a su esposa, Singh fue colocado en un avión rumbo a Nueva York y luego a Nueva Deli, India, país donde las autoridades lo habían detenido sin cargos y torturado en cuatro ocasiones años anteriores.Después de pasar ocho años en una cárcel de Marysville, California—la mayor parte del tiempo hasta 23 horas en detención solitaria—Singh abandonó la idea de tener un juicio justo en Estados Unidos, según su abogado. A principios de este año, renunció a la protección de la Convención Contra la Tortura y le pidió a las autoridades norteamericanas que lo deportaran a manos de sus torturadores.Este caso ilustra una nueva tendencia, según algunos comentaristas: el abuso del gobierno federal de sus poderes de encarcelamiento cuando no puede demostrar un caso criminal contra un inmigrante o producir una orden de deportación. En estos casos, dicen abogados de inmigración, la agencia de Inmigración y Aduanas (ICE), simplemente mantiene a los detenidos tras las rajas hasta que renuncian a sus derechos y abandonan el país.“Aún en el caso de obtener una decisín judicial favorable, la persona no es dejada en libertad”, dice Aarti Shahami, cofundadora y activista de Familias por la Libertad. “Pienso que es una estrategia. Confían en que la detención desgastará a las personas”. Los problemas de Singh se originaron a causa de su activismo en pro de la independencia de una provincia Sikh llamada Khalistan, en su nativa region Punjab. Un ataque del ejército indú al templo sagrado Sikh, Golden Temple, en 1984, transformó al emergente movimiento independentista Sikh en un sangriento conflicto que se dice dejó unas 40,000 muertes en la siguiente década.Singh participó en marchas, organizó eventos politicos, recaudó dinero y representó y escondió jóvenes Sikhs acusados de ser militantes, según evidencias presentadas en su juicio y en entrevistas telefónicas con esta reportera en 2003.La última vez que estuvo arrestado por la policía Punjabi, le llevó a Amnistía Internacional una campaña y a la Suprema Corte de la India una investigación para lograr su libertad. Luego, en la primavera de 1993, Singh y su esposa Rajvinder Kaur viajaron a Estados Unidos donde solicitaron asilo politico. Se radicaron en San Francisco, donde Singh consiguió un trabajo de chofer, y tuvieron un hijo. Pero su trabajo de recaudación de fondos y de comunicaciones en favor de Khalistan le trajeron problemas con el FBI. En noviembre 1997, el gobierno federal lo acusó de ser un terrorista, en base a reportes secretos de inteligencia, y lo detuvieron. Singh nunca tuvo oportunidad de revisar las evidencias secretas contra él. Tampoco se le dió posibilidades de una audiencia para fijar fianza (en 2003, la Suprema Corte mantuvo el derecho del gobierno de mantener arrestado a un inmigrante sin otorgarle el derecho a audiencia para fianza, aunque el caso no incluyera acusaciones de terrorismo).Después de dos años de procedimientos judiciales, la jueza de inmigración Dana Keener dictaminó que Singh no representaba un caso de peligro a la seguridad nacional. No le otorgó el asilo pleno pero prohibió al entonces Servicio de Inmigración y Naturalización (INS) deportar a la pareja. Es más, destacó que Singh era reconocido como “un moderado y una voz razonable”, y que había influenciado en la liberación del embajador rumano, Liviu Radu, a quien habian secuestrado militantes de Khalistan en octubre 1991.Pero los abogados del gobierno apelaron la decision. “Qué clase de sistema es éste?”, se pregunta Robert Jobe, abogado de Singh, con base en San Francisco, quien llevo el caso hasta la Corte Federal de Apelaciones del Distrito 9, logrando solamente que el caso sea reenviado a una corte menor. “El gobierno no solamente usa una evidencia secreta, que nunca pudimos ver, sino que usa sus poderes de encarcelamiento para coaccionar al detenido para que desista del caso”.“El caso de Harpal Singh Cheema es uno de los 50 o 100 casos de separatistas exiliados Sikhs cuyas vidas están en peligro en India, de acuerdo a Cynthia Keppley Mahmood, de la Universidad de Notre Dame, experta en testimonios en varios casos de asilio para Sikhs alrededor del mundo. Esta es una realidad de la que Singh era conciente cuando aceptó ser deportado.Pero Shahani, de Familias por la Libertad, no parece sorprendida de que Singh haya optado por ser enviado de regreso a la India. “Si piensas que te vas a podrir en la cárcel, major te mueres”, comentó. Los carceleros de Singh “siempre insultaron sus creencias religiosas”, dijo Kaur, su esposa, prohibiéndole usar el turbante y comer comida vegetariana.“No me he mirado a la cara durante nueve años”, le había dicho Singh al Dr. Amarjit Singh, co-fundador de la organización de cabildeo Centro de Asuntos de Khalistan, con base en Washington, D.C., creado en 1991 y del cual ahora es su director. Se sentía avergonzado de verse con la cabeza desnuda. “No lo torturaron físicamente, pero ésa era una forma de tortura mental”, dijo Kaur, por medio de un intérprete durante una entrevista telefónica.Actualmente, Singh permanence arrestado en una cárcel de maxima seguridad en una remota localidad de la region Punjabi, y enfrenta juicio a puertas cerradas, según colegas de Singh yreportes de prensa. Sus amigos y simpatizantes temen por su suerte tan pronto su caso deje de estar en la prensa.Kaur, quien también recibió protección bajo la Convención Contra la Tortura, se quedó en Estados Unidos con su hijo y está demasiado asustada como para regresar a la India. Vijayan Machingal, vice consul de India en San Francisco, se negó a hablar del caso. “Es defícil decir cuántos casos como este hay”, dijo Jayashri Skrikantiah, directora de la Clínica de Derechos de los Inmigrantes de la Universidad de Stanford. Pero las detenciones del ICE constituyen “la tendencia de encarcelamiento más rápida” en el país, y el tiempo que los inmigrantes pasan entre rejas ha ido creciendo, asegura. La experiencia demuestra claramente que “hay una correlación entre el tiempo de detención y la decision del detenido de abandonar su caso”.